DOCE DE ALGO: CARTA A L-UNA AMIGA

Querida L, querida amiga,

Voy a empezar por el final. Si, por el final de tu carta. Para que sepas que puedes llamarme así: amiga, con  toda la extensión del sentimiento de la palabra y lo que esconde cada letra en la distancia.

Voy a empezar por el final. Si, por el final de un abrazo, de esos que se quedan inmortalizados en el recuerdo, uno con cariño para que puedas levantarte hoy, aunque mi carta llegue meses después.

Voy a empezar por el final. Si, por el final de una disculpa, esta carta debió llegar mucho antes, sin embargo, la tuya llegó cuando mi vida fue embargada por el silencio, la tristeza y los desembolsos taciturnos de un sin camino, la edad y la sin edad.

Voy a empezar por el final. Si, por el final de un secreto, susurrado en medio de almohadas y despedidas: Vas levantarte, ya mismo, no importa si no quieres (igual sé, que no me vas a hacer mucho caso, ya pasó una vez, ¿recuerdas?) y vas a escribir una carta a ti misma, al inicio pondrás: “Querida y hermosa…” y al terminar la carta escribirás: “Gracias, más por favor” y la sellarás con tu primer nombre, la atarás a un lazo color rojo, con un moño de un solo nudo y la pondrás en una cajita con un espejo y la cerrarás, para abrirla a final del año. Eso vas a hacer. Aunque no exista un secreto, escribir te sana, nos sana, aunque sea la tarea obligada de una extraña, una amiga que te quiere en la distancia, aún sin haberte visto jamás.

Voy a empezar por el final. Si, perdón la insistencia, el final es el comienzo, de lo que sigue, no existen en realidad, un segmento de tu vida se hila con el siguiente, aunque se cierren capítulos, el final, no ha llegado aún, por eso empiezo por el final, para que leas la carta que me escribiste desde el final hacia el comienzo y te des cuenta que depende del punto de vista desde dónde mires, la distancia y el tiempo, será peor o mejor la conclusión. Y así puedas decidir, hoy, que historia te vas a contar a tu misma. ¿Te perdonas o te dejas ir?

Voy a empezar por el final. Si, el final de un comienzo, que siento que ya empezaste. Y confesarte que hoy me siento liviana y pesada a la vez, esta mañana escribí que me sentía:

Incierta

Indecisa

Insegura

Y al final del día, que hila con el siguiente despertar, en medio del sueño que lo antecede, decidí contarme otra historia, en la que soy:

Cierta

Decidida

Segura

Porque solo nosotras podemos reescribir nuestras vidas. No es un secreto. Es hoy lo que me sucede y quería compartirlo contigo.

Te abrazo, como siempre con cariño, de amiga nombrada. (Feliz eclipse mañana)

Sinceramente,

J

PD1: Querida lectora/lector, los invito a corresponder estas cartas en los comentarios, para seguir escribiendo en este capítulo: DOCE DE ALGO.

PD2: Esta  fue la respuesta a la CARTA que L me envió en los comentarios: AQUÍ.

PD3: Recuerden que son cartas abiertas a la correspondencia que empezó en: ABRIL

PD4: Todas las cartas TOCA AQUÍ

 

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