SEIS DE ALGO: Ema, el lunes y su tatuaje infinito

 

“El mundo no te ha hecho de átomos, te ha hecho de historias”

LosPetitFellas  – Antes de Morir

 

I

El prólogo del antes.

Sí, antes, mucho antes de juntarnos, hubo un tiempo en el que la distancia habitaba nuestras soledades.

Sí, antes, mucho antes ya nos conocíamos y algo pasaba para que la geografía y los miedos en los huesos nos distanciaran.

Sí, antes, mucho antes, había una ciudad llena de gente, ruido y frío al otro lado de la cama, una cama en la que no quería estar. Sin ella, sin ti.

Sí, antes, mucho antes, dos personas, como nosotras, debían sanar antes de pronunciar de nuevo nuestros nombres en voz alta.

Sí, antes había un antes… ¿cómo explicarlo hoy? ¿escribo desde el después? ¿desde el futuro?

Sí, antes, mucho antes, ya lo presentía. Y ella también. Tú también.

 

II

El instante

Si sabes de antemano lo que sucederá, y la vida te da sólo un instante que podrás eternizar tiempo después, ¿qué vivirías hoy? pues ese instante, esa tarde, esa noche, esa madrugada y el después, pues vendrá después ¿no?

Claro que vendrás después.

Ema y yo, desde que nos conocimos, eternizabamos las tardes, las noches y las madrugadas, al principio era incómodo, extraño, pues eran dos extrañas que pensaban en irse lo más rápido posible y no se iban, se quedaban caminando domingos por toda la ciudad, aunque sabían que debían irse.

Luego, pues eso lo veremos después.

Ese instante debo confesar que no lo aproveché como quería, tal vez, así debía ser, pues así fue, algo que quise decir y no dije, tal vez lo dije en mi mente como suele pasarme y pensé haberlo dicho en voz alta, (como cuando escribes un mensaje y no le das enter o cuando piensas en la persona y asumes que la persona sabe sin decírselo) y luego te vienen los recuerdos y te das cuenta que no lo dijiste. ¡No lo dijiste!

Ya no hay oportunidad, salvo hoy, que recuerdo ese instante…

 

III

La noche y hace un año

Infinito

—¡Ema es infinita!

Me desperté de un microsueño en el que gritaba:— ¡Ema es infinita! —y cuando desperté me di cuenta que era real:— ¡Ema está aquí!

Siempre me despierto antes que ella, generalmente no puedo dormir en otros lugares y por eso despierto aún más pronto que Ema.

Ema tiene algunos tatuajes, no los memoricé, porque decidí re-aprender y memorizarla a ella, entera, como un año antes lo había hecho. También, quería corroborar que aunque habíamos cambiado adentro y afuera, ella seguía siendo ella, aunque ella insista en que ya no es ella, y que los rastros de ella en mí habían desaparecido. Ema dormía y su voz en mi cabeza retumbaba como una voz radial:

Ema (voz radial)

Jota, ¡no soy la misma!

Hay una leve interferencia radial, de la cama se cae lo que quedaba de cobija en mi entrepierna. Ema tenía razón, ella era diferente, porque había abierto una puerta que antes no me había dejado tocar y yo era otra, que no tenía tanto miedo como hace un año. Así que memoricé la nueva ella, la ella que me dejaba entrar, sin olvidar a la Ema de hace un año porque en las transformaciones hay semillas que aún florecen y nos hacen hoy lo que somos.

Lo que somos.

 

IV

El reencuentro y el tatuaje

Rozo casi sin tocarla, la forma infinita de su tatuaje en su muñeca, lo bordeo y siento el pulso mientras ella duerme… duerme tan lindo… pensé y al mismo tiempo una sonrisa se me dibuja en tono de burla a mí misma, por un pensamiento que se me cruza, un recuerdo del año antes de que Ema y yo nos reencontraramos. Era una conversación familiar en la que hablaban de lo afortunadas que eran de poder compartir en pareja. En esa época, había conocido a Ema y ella se había ido a otra ciudad, a un lugar lejísimos.

 

V

La reunión y la burla

Todas hablaban al tiempo:

Por allá una tía decía:— Muy importante compartir como personas independientes, eso de co-depender, como que no…

Otra decía:— Que me hagan reír… si, que me hagan reír…

En el fondo murmuraban: —Hay que saber escucharse…

Y alguien soltó un sarcasmo:— ¡Uy que ronca!

Yo me eché a reír, no era partícipe de la conversación porque en ese momento, pues era una soltera más del planeta. Una soltera que tenía un recuerdo muy bonito que era el que me había hecho reír a viva voz, la risa la intenté disimular con un sorbo de cerveza.

 

VI

La risa a viva voz

Y ahora, mientras recordaba, intenté no reventar en risa, mientras observaba a Ema dormir, así tan linda, con sus crespos tapándole el rostro, así como una maja desnuda que se va a soñar, muy, muy, muy lejos.

En la conversación familiar me dije a mí misma algo, que en realidad dije en voz alta:

—¡Si! es genial encontrar a alguien que ronque, eso me encanta.

Todas me miraron y pensaron que se trataba de una burla al comentario de la prima.

Y para disimular, mi voz interior empezó a decirme:— ¡lo has dicho en voz alta! ¿qué coños? ¡abortar, abortar! activar risa… ¿dónde está el botón de la risa?

¡¡las costillas, en las costillas!!

Todas me miran, me quedo pensando en el recuerdo de los ronquidos de Ema y me sonrío. Luego se activan las risas y una falsa improvisación de seguir la cuerda a la prima que se queja de los ronquidos de su esposo, que por supuesto han decidido dormir en habitaciones diferentes por ese hecho.

 

VII

La cama y lo que no te dije, lo digo aquí

Y yo por dentro, en tiempo presente, en la cama, esa noche, en ese motel, en medio de risitas sin volumen alto, para no despertar a Ema, la miro y el pensamiento que irradia mi mente es: Me encanta conocer a mi par de ronquidos, porque se queda profunda, ronca y ni a ella ni a mi, nos molesta que ambas lo hagamos. (Aunque en realidad, en ese momento, no sé si le molesta.)

Acto seguido, pensando en qué estará soñando, le doy un beso en el hombro, otro en la quijada, un ronquido se le escapa y vuelvo a reírme.

¿No les parece extraordinario?

A mí si.

Algún día le contaré a Ema esto en voz alta, me dije, sabiendo que Ema partiría al siguiente día. A otro lugar. Lejísimos de mí.

Le susurré:— Aquí te espero.

Otro ronquido se le escapó y me metí en la sábana que la cobijaba y me acomode en cucharita hasta que despertara.

Sinceramente,

J

Ir al Domingo de antes…

Ir al Domingo del futuro…

Lo que dijo Ema…

Ir a Tocoqueteos

Ir al Martes…

PD: ¡Feliz equinoccio!

PD 1: Basado en hechos reales.

PD 2: El regalo, un audio, ya que J decidió leer en voz alta mientras escribía:

#Comparte #Difunde

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2 comentarios en “SEIS DE ALGO: Ema, el lunes y su tatuaje infinito

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