DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA QUE OJALÁ ME ECHE DE MENOS

screen-shot-2016-12-17-at-12-43-55-pm

(Everybody’s Gotta Learn Sometime)

Querida L,

Ahora soy yo la que dejó que el oleaje me llevara a lo profundo del mar y desde tu última carta, ya ha pasado más de un año. Salir de esa profundidad me costó un año entero. Sé, que se siente como una ruptura, en la que te dejas de hablar y compartir con esa persona que tanto querías y cuando regresas a sus nuevos pasos, el tiempo esfumó parte de lo que sentías o eso crees, tal vez sea muy exagerado, pero siento que mi último año fue una experiencia de tener que ahogarse para volver a respirar y brillar. Aunque en algún momento dije que borraría el año pasado, si tuviera el poder, si hay unos momentos milagrosos (uno sobretodo que brilla hoy) a los que le pediría al doctor de Lacuna Inc. que no borrara nunca o me volvería como Joel buscando en su memoria a Clementine.

Me voy por las ramas lo sé.

Pero volviendo a la distancia, se siente un poco así, porque tal vez siento que ya te has olvidado de nuestra correspondencia, y sé que sería culpa mía, por el abandono de letras y la ausencia prolongada y sobretodo porque me pediste que no te olvidara y es un hecho: no te he olvidado, simplemente no había manera de responder, porque yo no era yo.

Ahora soy yo. Aunque he cambiado.

Por otro lado, haré como si el tiempo no nos distanciara y te confesaré que he descubierto consciente el miedo con su máscara y el pánico con su velocidad, ambos bloquean y pareciera que el mundo se puede acabar o te puede desbaratar sólo con un empujón. Pero lo que realmente descubrí no fue eso, sino que siento que la certeza y estar firme ante algo o alguien es como ser un flan del sabor que quieras, en este caso diré que soy un flan de albaricoque (porque amo un film francés en el que dicen esa línea: cuando grande quiero ser un flan de albaricoque, yumi) En este caso, esta certeza y sentir estar firme ante la otra persona, es como ser un flan, porque los flanes tiemblan como cuando nuestro cuerpo tiembla ante lo que no podemos manejar, ante los sentimientos que no comprendemos y ante las personas que nos desarman y ven nuestra luz y nuestra sombra, a su vez el flan tiene una textura tersa y suave, como somos los humanos cuando por fin nos revelamos ante una persona que anhelamos y queremos que nos abracen en suspiros y nos besen la oreja, después si te das cuenta, si pones el flan en el plato, sobre la mesa y lo miras mientras tiembla, esa tembladera también es juguetona, eso te hace reír y es como cuando a pesar de los miedos puedes sonreír y jugar, ceder y atreverte. Y eso no termina ahí, desde la mesa puedes observar que la base del flan no se mueve, parece pegado al plato, ahí su masa es más densa y pareciera que tiene raíces que lo sujetan, así como cuando  logramos encontrar el equilibrio interior y echamos nuestras propias raíces para construir e invitar al otro a probar de tu sabor, textura, tembladera y firmeza. (Ahora que lo pienso, podría ser de chocolate también)

Soy firme como un flan y anhelo poder vivir la vida real y desarmar estos miedos y los de la otra persona también. Abrazarlos.

Aunque lo anterior pareciera que no tiene sentido, tenía que ponerlo en algún lugar, ahora quiero hacer hincapié en el último párrafo de tu última carta y decirte que: No huyas, yo estaba acostumbrada a huír y no dejarme querer, decían que era hermética y luego me descubrí y aprendí sobre la ternura que alberga mi cuerpo y mi mente y me dejé llevar por esa parte de mi que me hace más bien que mal y me repito con autonotas escondidas en libros y en escritos: Déjate querer y así aprender a querer de vuelta, empieza por ti. No te rindas.

Espero, que aunque llegué muy tarde, casi a destiempo, mi carta te abrace prolongadamente y lo hagas de vuelta. Reitero que siento mucho que mi carta haya demorado una eternidad en llegar.

Siempre con cariño,

J

***

Ir a Tocoqueteos

PD1: Querida lectora/lector, los invito a corresponder estas cartas en los comentarios, para seguir escribiendo en este capítulo: DOCE DE ALGO.

PD2: Esta  fue la respuesta a la CARTA que L me envió en los comentarios: AQUÍ.

PD3: Recuerden que son cartas abiertas a la correspondencia que empezó en: ABRIL

PD4: Todas las cartas TOCA AQUÍ


Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.
Anuncios

Un comentario en “DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA QUE OJALÁ ME ECHE DE MENOS

  1. L dijo:

    Querida J…
    Quisiera poder expresarte en palabras la alegría inmensa que sentí al encontrar tu carta en mi buzón. Pensaba que nuestra correspondencia había terminado para siempre, que mi carta se había extraviado en el tiempo, en las calles, en todos los acontecimientos que, tanto a ti como a mí, nos han ocurrido durante este año. Así que recibir tu carta, leerte, me llenó de una alegría que no te puedo explicar.
    Empezaré diciendo que te entiendo J, que entiendo las razones por las cuales no me habías escrito, y lo entiendo porque son las mismas para la demora en mi respuesta: Yo también he cambiado, yo también he sentido —lo siento así en este instante— que he dejado de ser yo. Y por eso ahora mismo me cuesta hacer como hacía antes, poemas, cartas, historias y eso que me salía con tanta naturalidad. Me pregunto si es que con el paso de los años se me han agotado las palabras, o es que ya he visto tantas cosas y vivido tantas otras, que los escritos se me quedaron cortos y ya no puedo encontrar las palabras correctas para expresarme de la misma manera, o al menos un poco similar a como solía hacerlo. Y ya no hablo, ni escribo, y solo dejo que las emociones, los dolores, las alegrías, los amores imposibles, los arrepentimientos y los miedos se me vayan acumulando en el cuerpo y en la incertidumbre. En la decepción por lo que soy. Te entiendo J, yo también, hace mucho tiempo que no puedo escribir. No me siento yo, y de lo que soy únicamente siento decepción…
    Recuerdo que cuando era niña, mi papá siempre me decía que no eran tan graves los errores que pudiera cometer en la vida, siempre que yo fuera capaz de perdonármelos. Que lo importante era que al final del día, yo sería la única que tendría que cargar con mis culpas, y mirarme en las noches al espejo. Ahora mismo, no soy capaz de mirarme en el espejo. Y me duele mucho este mundo, esta vida, los otros. Cumplí 25 años hace un par de semanas, un cuarto de siglo, y de repente me cayó encima la noticia de que soy adulta. Y peor aún, de que no soy precisamente una adulta de la que la niña que fui se sentiría orgullosa. Por eso J, esta es la carta de una persona que siente culpa. Culpa por ese montón de cosas que soy y que no me gustaría ser. Por las cosas que he hecho y las que no. Y, sobre todo, porque al volver sobre estos 25 años, precisamente me doy cuenta de que ya no puedo volver, que no puedo cambiar mis decisiones, mis errores, lo que soy. Y no sé de qué manera lidiar conmigo misma. Con mi miedo a la incertidumbre, con la soledad, con esta adultez que me cayó de repente, sin darme cuenta, con esta alma vieja, con esta alma de niña que me correspondió y que no logro entender.
    Este año me mudé de ciudad. Vivir en un lugar lejano a mi familia, a mis amigos, a mis cerros, a mi amada y odiada ciudad, a mi cultura, a mi acento y a mis costumbres que daba sentadas como lógicas y normales, ha hecho que me dé cuenta de que en realidad no sé quién soy. No sé qué es este mundo, ni esta sociedad, ni sé nada. Me duele todo J. Me siento confundida y triste y perdida.
    En este momento pienso en tantas cosas… Tendría tanto por decir… Por decirte… Tanto que me he guardado en este más de un año en el que no nos hemos escrito… Y me doy cuenta que este silencio no existe solo contigo. Es un silencio generalizado, con otros, e incluso conmigo misma. Entonces me pregunto J, cuál es el secreto para conectar nuevamente conmigo misma… ¿Querida J, quisieras compartir tu secreto conmigo? ¿Qué debo hacer para volver a ser yo, aunque cambie? ¿Para volver al menos a escribir? Lo extraño, me extraño.

    Te abrazo desde la distancia, mi querida amiga (¿Puedo llamarte así?).
    Espero volver a recibir noticias tuyas,

    Con cariño, L.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s