Lunes Cotidiano # 15: Una capicúa y un palíndromo son poesía del desamor

 

Diario perdido de J

Fotografía del un diario perdido de J

 

Hoy mi capicúa favorita:

21/12 a las 21:12,

se convierte en fecha,

en día y noche,

en este solsticio de invierno.

 

El invierno tejiendo su red en mi cabeza y mis medias mintiendole a mis dedos

no sabía cómo volver a estos lunes

no sabía, no sabía

llevo días, meses, horas enfrascadas en eternidades

 

mirando el techo

 

intentando volver a tocar-me

allá adentro y descomprimir el aire contenido, ese

que

es atrapado por los miedos absurdos de ser persona

ser persona amada

ser persona, sujeta del afecto de alguien

 

así que hice un playlist, me enamoré de mis ojos otra vez, luego

hice un check list de todos los temas posibles de los que podía hablar en un lunes cotidiano…

Esa lista narró las noches más tristes de este año interminable

la interminable levedad de que la gravedad no existe… pensé y pensé

dibujé y des-dibujé escenas de esa vida

no había poesía

solo poe-rabia y desazón suprema

era como un temor en el cuerpo

algo que no quería sentir…

y era aún más horrible porque lloraba de verdad, de verdad…

pensé en cambiar de correo electrónico y empezar una nueva vida…

luego el monstruo de lo absurdo se encaramó en mi cama, me dio tres cachetadas y de golpe caí en un vaso de vodka…

 

luego tropecé con mi sombra, de la que quería huir una y otra vez

que miserable es el amor… tan cobarde allá escondido, en medio de luces de colores que solo dejan ver la mitad del rostro de alguien que empiezas a desarmar adentro y afuera

 

¿tu o ella?

 

Yo, siempre yo.

 

Como ya estaba encaramada la tristeza,

las vertebras o esas cosas lumbares que no sé nombrar se encogieron en un infinito dolor punzante… mi cadera lloraba… y yo me contenía….

el mago de las agujas, no me podía curar

mi cuerpo se paralizó. No podía mover el cuello y reírme era un maldito error

luego vino el pánico escénico en un bus,

después se vino la marea de palabras contradictorias,

como una torre de babel mezclada en versos de canciones

vino, vino, vino

 

¿y ahora que queda de nosotras?

nada, nada, nada… en el agua fría en la ciudad caliente… ahogarse y dejarse ir…
me despierto, en un colchón frente a un espejo…

el sol rayando el pavimento, las muecas de la soledad y caer otra vez…

nadie habla de esa historia

nadie, nadie, nadie

y todas las respuestas ilógicas las encuentro en todas…

 

en todas esas personas que me encuentro  en los libros sobre accidentes en los que la mejor forma de abandonarse es un infarto fulminante,

o en la calle de otra ciudad donde te desconectas de ti y te vas con otra,

o en las cartas perdidas, esas que no se entregan, esas que llegan tarde,

o en lo cuentos melancólicos que cantan las canciones,

o en las crónicas de escritoras muertas hablando de la labor de pensar

pensar, pensar, pensar

y así todos terminan hablando de poner el arte a favor del desamor

y así… la historia negada podría existir.

así… el día más bonito tiene nombre: reconocer

 

Por:

Juliana Ramírez Plazas

Escritora cotidiana

 Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Anuncios

2 comentarios en “Lunes Cotidiano # 15: Una capicúa y un palíndromo son poesía del desamor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s