DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA CON MIRADA DE NIÑA IMPOSIBLE

Lo que J llamaría

Lo que J llamaría “Niña imposible” – Ilustración por Esra Røise

(Mientras te escribía encontré esta canción y morí con su encanto)

Querida L,

Mi carta se tarda en llegar pero se tarda más en escribirse.

Tu última carta, el inicio parecía describirme a mi, más que a ti y por ello me tardé más en escribirte, parecía que habías escrito por ambas, tal vez sin conocernos, somos el reflejo de la una en la otra y viceversa. Parecía como si fueras la vecina que imagino que vive en el edificio de enfrente y pone señales en la ventana para comunicarse conmigo y tener de alguna manera un lenguaje secreto. Un lenguaje entre vecinas de ventanas, de espejos.

Tal vez estaba un poco, como lo describiría Clarice Lispector en una carta:

Hace días recibí una carta de Tania y tu no me escribiste por falta de inspiración. Qué niña más imposible. Pero te entiendo y sé que a veces no se tiene nada que escribir aunque se tengan cosas que decir. Te pido que aunque no estés inspirada para escribir me mandes sólo una nota diciendo cómo estás. ¡Pero no abuses de este permiso, Leinha!”. De la recopilación de cartas: Queridas Mías, carta desde Nápoles, 20 de abril de 1945, pág 96.

Sabes, estos últimos meses era esa niña imposible, no por lo inspirada sino porque adentro todo estaba estrecho, no tenía espacio y las palabras se enredaban de mil maneras y no las podía pronunciar en el papel. Pensaba en escribir pero no escribía, aunque eso mismo es escribir. Era esa niña imposible que no se entendía y estaba un tanto ensimismada en poder entenderse, cuando eso me pasa, siento que tengo que alejarme de todo e irme en un corto viaje con mi otro yo y descansar de todos, de toda esa ausencia. Porque es probable que el entorno no me entienda y de una buena vez hay que saber que no tienen que hacerlo… (un poco si, si quieren hacer parte de mi vida.)

Siento que ahora mismo hay un sin fin de obstáculos aún teniendo maneras más sencillas de comunicarse con el otro, y aún así, los diferentes tipos de chats, los emojis, las redes, las aplicaciones, las sub-aplicaciones, el visto, el me gusta, el retuit, los códigos, los no códigos, los puntos suspensivos sin frases que los precedan, nos distancian más y más, generando una brecha que nos hace incomprensibles, ¿no te parece? Yo ahora mismo no entiendo, no comprendo lo que me intentan comunicar, y eso se siente…

se siente abrumador,

se siente solitario,

se siente ausente,

se siente como si estuviéramos prolongando eso…

eso de tocarse,

eso de anhelarse,

eso de quererse,

eso de decirse,

eso de quedarse

y nunca reencontrarse.

Sabes, es en las cartas, en el volver a hablar voz a voz, de frente y sin mesas de por medio, cuando más me siento disponible para el otro y siento que le importo al otro, de resto, ahora mismo crearía un boicot para no hablar más por esos medios y empezar a tener tiempo real con la otredad que se aleja con cada click.

Vuelvo a sentir que la vida real no es esa y que de algún modo escribir-me es la realidad.

La verdad. Mi verdad.

Siento que las personas extrañas están más cerca, (como tú), que las personas con las que me veo a diario o chateo a diario. Lo que menos me gustaría es volverme tan extraña para alguien tan cercano que ya no se pueda fluir entre miradas y silencios.

Llevo horas, días, semanas, pensando en responderte y contarte algo extraordinario, sin embargo, no sé que sería más extraordinario que volver a sonreír después de esa tempestad de angustias desenfrenadas y desamores inquietos. Sabes, hoy sonrío por mi y aunque tengo poco por contarte siento que puedo volver a sostenerle la mirada a mi reflejo y mis ojos ya no tiemblan entre lágrimas al hacerlo.

Mientras escribía el párrafo que precedía al anterior, recordé que uno de los momentos que más anhelo, es volver a las páginas de mi primera novela, ando hablando de ello, como te decía que ahora hablo de escribir y pienso en escribir, pero el acto en sí mismo, no lo logro hacer con esas páginas que se arrugan en la mochila, que tienen las marcas en las puntas de distintos viajes en bus, en avión, a bares, a camas, marcas del esmalte que usaba en diciembre, dibujos y mamarrachos de mi mano tapando el título, como si un dibujo de mi mano izquierda fuera a tomar el control y escribir la novela mientras duermo, también hay marcas de notas al respaldo y entre líneas, con tintas de esferos prestados, (que por cierto no devolví, lo siento).

Le doy rodeos a esas páginas, no sé la razón, tal vez como una vez se lo dije a una amiga: “Tal vez si escribo esta novela, Ema deje de existir y eso me llena los ojitos de lágrimas”, Tal vez por ello le doy tantas largas a los meses de ausencia entre capítulos en el blog, tal vez por eso re leo las páginas como si fueran recuerdos y me quedo con lo bonito de esa experiencia, así es la vida, ¿no? Digo, la vida fuera de la ficción, teniendo en cuenta que la vida de esta escritora no puede vivirse sin la ficción de sus páginas.

Ahora, creo estar divagando y tal vez la lectura se vuelva un poco aburrida, también quería agregar a esa experiencia de escribir mi primera novela, que hace poco la leí en voz alta por primera vez, y se sintió tan lindo, muy nerviosa, dando mil rodeos, (de los que te puedes enterar en otro escrito que te dejo al final). Se siente bien leerlo en voz alta, en serio que si, una alegría inmensa encontrar esas maneras de narrarle al otro, a ella. De desarmarse para reencontrarle sentido a mis propias palabras.

Por ahora dejo que mis párrafos sin sentido te acompañen después de tanto tiempo sin escribirte. Me alegran tus nuevos comienzos y espero saber más de ellos.

Espero no tardar tanto en la próxima carta.

Te espero, como siempre.

PD: Rodeos para leer en voz alta.

Con cariño,

J (la niña posible)

PD1: Querida lectora/lector, los invito a corresponder estas cartas en los comentarios, para seguir escribiendo en este capítulo: DOCE DE ALGO.

PD2: Esta  fue la respuesta a la CARTA que L me envió en los comentarios: AQUÍ.

PD3: Recuerden que son cartas abiertas a la correspondencia que empezó en: ABRIL

PD4: Todas las cartas TOCA AQUÍ

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Anuncios

3 comentarios en “DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA CON MIRADA DE NIÑA IMPOSIBLE

  1. L dijo:

    Querida J,

    Sé que mis silencios cada vez son más largos. Hace semanas que me invadía la necesidad de escribirte, tenía miedo de que de repente te hubieras olvidado de mí, y hubieras dejado de esperar mis cartas. Tal vez ya lo hayas hecho. Juro que no te había escrito no por falta de ganas. Algunas veces, estaba muy ocupada con el trabajo y en mis ratos libres, estaba ocupada pensando en el trabajo. Otras veces me daba miedo, porque algunas veces siento que escribirte a ti es casi como escribirme a mí misma, y no tenía muchas ganas de escucharme. Otras veces simplemente las palabras no me salían, se me enredaban. Últimamente, ya no escribo mucho, y lo extraño.
    Algo en mí, ha cambiado en los últimos meses, no para mal, de hecho, sería una mal agradecida si negara todas las cosas increíblemente buenas que la vida me ha regalado este año. Soy alguien muy afortunada. Y sin embargo, a veces me encuentro en una serie de discusiones absurdas conmigo misma, discusiones que no me llevan a ningún lado pero que me ocupan la cabeza lo suficiente como para no dejarme escribir.
    Me gusta mi trabajo. ¿Recuerdas cuando te hablaba de las historias de los extraños que inventaba en los buses? Resulta que ahora mi trabajo es escuchar esas historias, aunque por supuesto, no en los buses. Me gusta lo que hago, pero más que eso, me gusta lo que puedo llegar a hacer. Y sin embargo, me molesta demasiado la incertidumbre de la vida adulta.
    Recuerdo que cuando era adolescente solía creer que era distinta. Y a veces me encuentro deseando una vida común… quiero estabilidad económica y laboral y a veces, hasta deseo un amor o una familia. En más momentos de los que me gustaría, me he encontrado comparándome con mis amigos, sintiéndome muy poco a su lado, asustada porque tengo que seguir estudiando, porque hay que hacer un posgrado, conseguir un mejor trabajo, alquilar algún departamento, amar a alguien y seguir el rumbo que todos dicen que uno debería seguir. Tal vez, la adolescente que era se equivocó, y no soy tan distinta a los demás.
    Actualmente tengo un trabajo, muchas deudas, y una terrible adicción a no querer. Me veo cambiando de cuerpo cada noche, solo para luego desear sentir amor. Tal vez todo el mundo desee ser amado, yo por el contrario, quisiera simplemente, poder amar. Obvio, también ser amada, mentiría si dijera que no. Pero es que A veces siento que algo en mi cerebro está dañado y que por eso no logro enamorarme de las personas. No logro querer a nadie lo suficiente, me canso, me asfixio, huyo. Me siento sola. ¿Y si mis amores de una noche ya no quieren acostarse conmigo? ¿Y si mis amigos no me quieren volver a ver? ¿Y si J se olvidó de mis cartas? Tal vez yo nunca vaya a poder tener la vida burguesa de novelas aburridas que a veces deseo. Y tal vez es precisamente por eso que la deseo.
    Espero sinceramente que nunca dejes de esperar mis cartas. Por favor J, no te olvides de mí. Ojalá tu carta se demore mucho menos que la mía.

    Con cariño,

    L.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s