Primera Línea del día # 9 – Susurrar Abrazos

2015-04-16 09.57.49

(Escuchar mientras tanto: Pensar Bonito)

Y si nos abrazamos en un lenguaje secreto de cuerpos que se distancian por momentos, por mesas que parece que se agrandan, por aceras que nos ven tomar caminos opuestos, por miradas que lo dicen todo como un arrullo de luna.

El abrazo eterniza las cosas que no decimos, depende de su duración y el uso de ambos brazos y todos los sentidos, el abrazo susurra el amor enunciado y se queda en la piel del otro, algunos dicen que los abrazos son inolvidables porque te cargan de la energía del otro, como si fluyeran como un arroyito en calma.

Hoy, recuerdo tu primer abrazo, mucho antes de que llegaras ya lo había sentido, ya lo había imaginado, ya lo tenía secreto en mi piel, hoy recuerdo aquel momento en el que por primera vez me dieron un abrazo de verdad, y no sabía que era eso de quedarse en el otro, recuerdo haber llorado como si hubiera descubierto la ternura en mí y en el otro, esa que la mayor parte del tiempo, algunas negamos.

Hoy, recuerdo enseñar a abrazar a mi madre, cuando lo enseñas, ya no puedes detenerte en el tiempo, es un sentir que te libera y deja huellas que te colman de alegrías. Recuerdo que empecé a practicar todo tipo de abrazos, esos que te rodean por el cuello, esos que te dan cuando estás inclinada llorando, esos que te abrazan por la espalda y no te dejan ir, esos que cuando te despides quieres que te lleven con ellos, esos que que memorizas como roces furtivos, esos que empiezan con una mirada, se enrollan en tu cuerpo y terminan en besos, ya no sabes dónde empiezas tú y termina el otro, esos que son tu lugar, tu hogar, esos cuando vuelves a ver a alguien después de mucho tiempo y en medio de gritos del corazón te le botas encima y adoras sin medida, esos que te anuncian la llegada de un: “Todo estará bien” o esos que sin querer te dejan abrazar aunque sepas que viene un adiós, esos que se impregnan de olores y un voz recorre tu cuerpo, a punto de decir algo que te llena la boca y ya no se puede quedar adentro: “Te quiero con A de amarte.” Hoy recuerdo, todos los abrazos dados, pedidos, recibidos y soñados.

Abrazarse es desarmarse. Cuando nos dejamos de abrazar se siente un vacío, siempre es bueno pedirlos, siempre se necesitan. Necesitamos del otro, indudablemente.

J.

(Este iba a ser un descubrimiento de nuestros #LunesCotdianos pero nos aguantamos las ganas de abrazarlos hoy con palabras, buena vibra a todos y todas. Abraza ya mismo.)

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