DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA EN UN UNIVERSO PARALELO

entrada100

Ilustración del disco de Jorge Drexler

Querida L,

Llegó tu carta y sentí alegría infinita, y quisiera celebrar hoy, nuestra corta relación de correspondencias mutuas. Por ello quiero que esta carta sea la entrada cien de mi blog, celebrando nuestras cartas que cada vez nos acercan un poco. Gracias a ti que me sigues la corriente y haces que espere tus cartas como si enfrente de mi casa tuviera un buzón, y me imagino que por la ventana me asomo a ver si el cartero ha dejado levantada la perilla para saber que hay una carta nueva, sin embargo, a veces pienso que cuando no llega pronto una de tus cartas, el cartero ha olvidado subir la perilla y corro ilusionada a ver si hay correspondencia, a veces me encuentro con notas, recibos y otras veces, las más gratas: tus cartas.

Mi última carta, tienes razón me trajo muchas sorpresas, por un lado encontrarme en el hotelucho y respirar sola. Entender que por fin se puede dejar todo atrás. Por otro lado, el mensaje de Rodolfo, me ilusionó mucho, creo que enloquecí cuando lo respondí de vuelta incrédula de haber recibido su mensaje, aún sonrío cuando recuerdo esas sensaciones.

Mientras te leía escuchaba a Rodolfo, desde que escribí la carta pasada, no la había vuelto a leer, tiendo a no leerme, me gusta esperar mucho tiempo o mejor no esperar, y volverme a leer tiempo después cuando todo es distinto, cuando soy otra, transformada y percibe distinto lo que escribía tiempo atrás. Eso me pasa con tu carta, la leí justo cuando llegó y sin embargo quise esperar, volverte a leer y en el momento justo llega lo que quiero decir, aunque mientras te lo escribo no sepa qué quiero decirte, es raro, pero es como eso que alguna vez leí acerca de la escritura de cartas: No envíes nunca una carta sin releerla dos días después, tal vez envíes algo que ya no tiene sentido. Eso lo leí de algún escritor que también tenía correspondencia con otra persona desconocida, sin embargo, desde mi propia experiencia, sé que las cartas escritas deben ser releídas antes de ser enviadas, normalmente las cartas están dirigidas a una misma y se las escribes a otra persona, pensando que obtendrás respuestas a tu propio proceso interno, luego las relees y entiendes que eso que ibas a aprender está allí esperando y que la correspondencia con la otredad funciona para trascender pensamientos y ser escuchado (leído) y existir en el otro.

Hoy, estoy  muy lejos de sentir lo que sentía aquella noche en el hotelucho, creo que el disco tenía sentido de carta porque necesitaba que alguien me dijera lo que yo ya sabía sin tener que preguntarle o contarle a alguien lo que ya había contado mil veces y en esa oralidad no había ni una sola palabra que me mostrara ese sur o ese norte que las canciones lograron sacarme de ese hueco y estrellarme con esa gente esa noche, escribir sin pensar en nada y dejarse llevar. ¿No te pasa que a veces aunque te rodeen personas, no eres escuchada? No todos saben escuchar y no sólo por el hecho de estar disponibles hacia el otro, tal vez es porque lo que es difícil es ponerse en los zapatos del otro.

Me alegra que de una manera u otra, hayas caminado con ella, re descubrieras Argentina y bailaras con Drexler, ahora mismo lo escucho mientras te escribo, hago honores a esos detalles que siguen conectándonos, así como dos extrañas que se sientan en la misma acera y ven el día pasar. Bailo, bailo por tu carta que por fin puedo responder sin claridad aparente. Hoy más que otros días bailo, no sé si sea porque me desperté en medio de una hiperactividad neuronal, que me hace caminar dando vueltas y vueltas, no quiero llegar a ningún lado, siento que ahora mismo hay ternura apacible que no me molesta, siento que la extrañeza de sentir es otra y ya no miro en una sola dirección, aunque aún desee lo mismo. No sé, estaba pensando en universos paralelos, tal vez porque la canción justo suena, y se conecta con los anhelos que aún permanecen allá adentro y direccionan siempre mi escritura/mi vida: — ¿Qué le voy hacer si se trata de vos? Yo contigo mantengo la distancias– Ese verso me enreda el pelo, sobre todo porque la mente y la vida siempre andan en universos paralelos, y en el universo en el que todo es posible se re-capítula solo cuando escribo, luego aprendo a despertar y hacer el ejercicio de estar presente, presente, presente, dispuesta a mirar lo que hay delante. Me conecto al entorno real y físico. Y aquí estoy escribiéndote de nuevo.

Todo cae, ¿quién lo diría?

Volvemos a nuestro centro querida extraña. Espero tu carta, mirando por la ventana.

Cariños y buena vibra siempre.

Sinceramente,

J.

PD1: Querida lectora/lector, los invito a corresponder estas cartas en los comentarios, para seguir escribiendo en este capítulo: DOCE DE ALGO.

PD2: Esta es la correspondencia a la carta/comentario de L: LEE AQUÍ

PD3: Recuerden que son cartas abiertas a la correspondencia que empezó en: ABRIL

PD4: Todas las cartas TOCA AQUÍ

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4 comentarios en “DOCE DE ALGO: CARTA A L, UNA EXTRAÑA EN UN UNIVERSO PARALELO

  1. L dijo:

    Querida J,

    Quiero decirte que también recibo con muchísima alegría cada una de tus cartas.
    Me doy cuenta de que ya llevamos algo más de un año escribiéndonos, y eso inevitablemente me lleva a reflexionar acerca de mi yo-de-hace-un-año. Estuve releyendo las cartas y me pensé y me sentí como si esa que te hubiera escrito fuera otra. Me veo en el espejo y sé que no solamente la vida es distintas, yo soy distinta, y no precisamente porque lo haya elegido, tal vez si la vida no me hubiera obligado, yo estaría en el mismo lugar. Y entonces no sé si alegrarme o entristecerme por esos cambios que me han hecho ser esta otra y me siento como si hubiera pasado medio siglo, aunque solo hayan pasado 12 meses. Y es que he ganado tantas cosas como las he perdido. Y siento nostalgia. No sé, puede que esta nostalgia solo sea el producto de lo mala que he sido toda la vida enfrentando cambios.
    Y es que a mí me cuestan los cambios y desde que tengo memoria he tenido una ferviente necesidad de controlarlo todo, no me gusta la incertidumbre, ni lo que no puedo lograr yo misma, en general lo que escapa de mi control. Y eso es difícil cuando eres humana y vives la vida, porque toda ella es una incertidumbre, no podemos predecir nada y sin embargo yo me obsesiono con planear mi vida como si estuviera segura de que mañana la voy a tener. Es cierto, debería aplicar ese cliché de vivir en el presente, tal vez por eso es tan difícil para mí conciliar el sueño, siempre estoy pensando en lo que pasará mañana y no en el cansancio del día presente.
    En fin, te cuento que por estos días la vida me ha sonreído y me ha dado la oportunidad de tener nuevos aunque inciertos comienzos. Y me descubro a mí misma pensando en cosas en las que nunca había pensado y teniendo ideas que jamás había imaginado tener, y me gustan y sonrío por esos cambios dolorosos, toda yo soy contradicciones y todo mi día a día una ambigüedad. Quiero sentir que estoy preparada para los retos que se vienen, y tal vez no lo estoy. Y es que para mí hay cosas cotidianas que son retos: Hablar con otros, sonreír, existir… Y siento que pierdo mucha energía intentando aparentar que siento el mundo de la misma manera que lo hace el resto. Y no es así, pero entonces me doy cuenta de que tal vez ellos también pierden su energía intentando aparentar algo que no sienten. Como el resto. ¿Y cómo se supone que es normal sentir? Somos distintos y pensamos distinto y eso tal vez es lo que nos hace iguales. Entiendo cuando dices que lo difícil es ponerse en los zapatos de los otros, y me pregunto si yo lo hago… No quiero pasar por la vida si no puedo al menos una vez, mirar el mundo desde fuera de mi lugar. Y no sé si ya lo he hecho. Y no sé a veces si pierdo el tiempo cuando intento explicarle a los otros la manera retorcida en la que lo veo todo. A veces me siento enferma. Pero no sé si soy yo, o es la vida, o son los otros.
    Gracias por dedicar la entrada 100 a una de nuestras cartas, también celebro nuestra correspondencia, y algunas veces cuando voy por la calle, siento que reconozco tus letras en las caras de las desconocidas que caminan a mi lado. Tal vez, sin saberlo, ya nos hemos cruzado un par de veces. Me alegra saber que existes, y que nuestras cartas existen.
    En pocas semanas veré en vivo a dos de mis cantautores favoritos: Joaquín e Ismael. Espero que de vez en cuando me-escuches-cuando-los-escuches y entonces sepas que aunque a veces mis cartas se demoren, siempre van a llegar.

    Un abrazo desde aquí.

    Con cariño,

    L.

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