CS: Memoria 5 – Flashback versión Beta

collage J. Lee y Jules

collage J. Lee y Jules

One, two, three…

(Escuchando mientras nos despertamos)

¡Oh diosas! —me decía a mi misma en medio de sueños que se enredaban con escenas de Capital Siete. Había adquirido todo el ácido ribonucleico de una ficción de la que ya era y es imposible escapar. En mi mente releía las escenas, los cabos sueltos cuando había creado al Viejo se había atado con la creación de Lee y Bea. Debo confesar que extrañaba a Zero, mi cero creación que deambulaba entre la memoria demente de Eligum,— ¡Quiero que vuelva! —repetía, pero ya no sé si lo decía entre sueños o en la realidad al despertar.

Recordaba una conversación virtual con el barbudo, en la que con una artimaña de creación colectiva decíamos que Logo y Zero aunque no se conocían, se encontrarían entre sueños, luego nos desconectamos de la máquina y me preguntaba— ¿Será que mi obsesión con los sueños quiere impactar el curso del relato?

¡Paprika, paprika! —Gritaba mi mente, mientras desdibuja a Zero y retomaba el recuerdo a la continuación del siguiente sorteo— ¡Me ha tocado Lee y Bea! —respiro profundo, tanto que parecía un anhelo rezado en el mundo onírico. Quería continuarlas, no quería abandonarlas, ya sabía desde antes que iba a suceder, quienes eran y su papel importante no quería que lo cambiara otra mano— ¡No!

Bea, Bela, Beta: versión que representa la primera versión completa de un software, que tal vez sea inestable y se lance para ser probada y, así hacerle algunos cambios técnicos y corregir errores. Beta, cuando pienso en ella, pienso en música, pienso en el sonido de un bajo, pienso en un ritmo cadencioso, tranquila, como Jenny Lee Lindberg cuando toca bajo en Warpaint. Luego me imagino que Beta se cree Lindberg y ya no recuerda ser Beta y se convierte en Bea, y luego me doy cuenta que Beta es más que Beta, una clave, y la misma Beta se deshace en una imagen llena de ruido blanco y el rebobinar de una película que parece filmada en 16 mm, un pitido en el oído que la hace imaginar algo peligroso, arriesgado que solo haría en su mente y eso la hace preguntarse— ¿Estoy despierta? ¿he disparado? —al rato abre los ojos y se da cuenta que no ha hecho nada, esto como un lapsus mental, porque Beta está más cercana al holograma de un sueño que a la realidad que habita— ¿Será que Beta  se está pareciendo a Clem?

Beta despierta, y ve al barbudo del otro lado de la habitación, corre, huye. Clem despierta, escribe la siguiente escena y es posible que salve a Beta en esa línea. Jules despierta, mira la computadora— ¿He escrito esto?

¡Oh diosas! —Todas volvemos a despertar del otro lado — ¿Hemos creado esto?

Lee y Bea # 2 – Dejavú

Por: @ClemSinOxigeno

 

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