SEIS DE ALGO: Ema y los efectos semánticos de la rutina

Fotografía por Diana Moreno @Dianaentremil

Fotografía por Diana Moreno @Dianaentremil

 (Escuchando Terrible Angels: Click)

I

Ema sentada en el sofá y en primera persona…

II

J despertando en primera persona…

III

Ustedes nunca me han leído, ella tampoco, casi nunca escribo porque las palabras escritas nunca se me dan, nunca se me acomodan en coherencias para ser leídas, sobretodo si son pasajes eróticos. Hoy leí uno de esos tantos relatos que hablan sobre mí, a veces creo que esa forma en la que J me ve, proviene de un sueño que anhela… ¿no les parece?

IV

Anhelo poder despertarme y volver a resonar con la página en blanco, hoy es de esos días en lo que camino por el pasillo sin recordar lo que había soñado y cuando me giro, aún estoy dormida. Me veo en la cama, no he despertado.

V

Hoy, J duerme más de lo normal, ayer estuvo inquieta, como ella dice: “Hiperactiva, ansiosa, puta…” Caminaba de un lado a otro, decía que no se podía controlar, yo la miraba como dice que yo la miro, mientras intentaba concentrarme en un libro que tenía atrasado, pero veía sus pies caminar de un lado a otro, aunque…

VI

Aunque yo no trataba de molestarla, caminaba sin levantar los pies, los arrastraba, pero necesitaba moverme, no me podía sentar a escribir y tampoco podía concentrarme en una sola cosa, ¿no les pasa que no se les apaga el cerebro ni un solo segundo? Ema dice que parece que volví a mi vicio con la cafeína pero hace más de un año que no me obsesiona la cafeína. Ema repite que de una buena vez me siente y escriba, que deje de tener miedo. Le digo que ya vengo así, de fábrica, de nacimiento, así es mí ADN. Con toda esa energía que en vez de explotar, reacciona como una implosión, todas las partículas intentan salir por los poros, pero no lo hacen, no pueden salir por ningún lado, es como si se creara un agujero negro y toda la energía está agotada pero el cuerpo sigue moviéndose. Sigo caminando de un lado a otro, desesperada, ansiosa, puti-histérica.

VII

Ulises siempre está calientito, acaricio su cabeza mientras la miro caminar y caminar, ella cree que no me molesta que arrastre los pies, pero es lo único que veo si quiero descansar los ojos de la lectura. Intento no pararle bolas pero, ¿ustedes creen que se va a quedar quieta? No me puedo concentrar, pero mi paciencia está en nivel domingo 10 a.m, días en los que no soy yo, aunque sea lunes. Intento pasar la sexta página que leído 4 veces, porque J, empieza a hablar, porque se me dio por preguntarle: Amor, ¿qué sientes cuando te da? Y empieza…

VIII

Mis pies no se quedan quietos y mi boca tampoco, el cerebro parece que va a mil por hora, Ema parece no prestarme atención, su mirada y cerebro andan tranquilos en las páginas de ese libro que leyó en sus 20. Me pregunta que ¿qué siento? Y a mi se me vienen un sin fin de palabras incoherentesMe da la ansiedad, de este encierro, tantos meses aquí metida, y eso que aquí me aman, ¿cómo serán las personas que están presas? Y tienen que cuidarse de la gente, de los violadores/ras, o la maldita Rapunzel en esa torre, encerrada con esos sueños patológicos de que alguien la salve, ¿qué es eso? Con razón la pobre habla con objetos y animales, o imagínate la gente que trabaja en cubículos de 2×2… sigo hablando de corrido, casi sin entenderme yo misma.

IX

Siento muchas ganas de reírme, pero de todo lo que dice, al parecer si está preocupada por esas personas encerradas aunque sean ficticias. No entiendo muy bien de qué encierro habla, si generalmente estamos afuera, a veces creo que J vive en otra parte, con tanta vaina que escribe y se inventa, aunque no piensen que no adoro lo que hace, de hecho siento un gran orgullo compartir con alguien como ella mi día a día, aunque se enloquezca por encierros ficticios. Fijo, fijo es que no ha podido escribir hoy o…. ¿por qué no se me ocurrió antes? ¿qué carajos habrá soñado? Si no se acuerda, seguro que eso la hizo enojar. La miro y le sonrío como si no hubiese pensado en callarla con un beso, pero luego va a sentir que no la escuché, así que como sé que no se va a detener, aunque le digo que le va a doler la rodilla de tanto andar y andar para ningún lado, le repito que se siente, y ella se sienta, pero empieza a mover la pierna y luego se vuelve a levantar.

X

Ema me mira con esa mirada que yo le digo que me encanta que mire así, pero en ese momento no me puedo detener a mirarla, porque ando y ando como si no fuera para ningún lado como ella me dice. Aunque mi mente esté en varios lugares al mismo tiempo y  por eso es que la energía rebasa mi poder de control. Ema me dice con ese acento que a veces inventamos, como para estar en otro lado y me habla con acento caleño Uy no, no, no, ¿qué es esa caminadera tuya? ¿pa’ dónde vas? Quedáte quieta que ya me estás estresando, además fijo en la noche vas a estar quejándote del dolor en las piernas… mejor sentáte acá conmigo y te relajás un poquito. Me siento porque me gusta cuando me lo dice así, pero el efecto dura poco, tendría que hablarme así todo el día para que me quedara “quieta” a su lado, así que como eso no sucede me vuelvo a poner de pie, y mi travesía prosigue en la imposibilidad de dejar de caminar en círculos. Ema se levanta, no me doy cuenta si se molesta, porque lo hace justo cuando estoy dándole la espalda en medio de otro de mis monólogos.

XI

Dejo mi lectura, no voy a poder avanzar una página si ella sigue dando vueltas, me levanto en lo que ella diría que es en punta de pies, casi a escondidas, ella sigue caminando sin prestarme atención. Voy a la cocina y le preparo una de mis agüitas románticas: de yerba buena, a J no le gustan esas aguas, pero yo le digo que no son aguas aromáticas sino arománticas/románticas, así si se las toma. Ulises y yo bañamos la casa de yerba buena, huele a campo, al fin del mundo, le digo a Ulises que siempre hace su cabeza hacia un lado para llevarme la cuerda. J dice que él hace así porque piensa que lo vamos a llevar al fin del mundo, no sé si saben de qué les hablo, pero de allá traigo las yerbas… Le llevo yerba buena, huele tan rico, la miro, para J las palabras siempre cambian la forma de ver algo, así que cuando se tome la agüita romántica, se quedará quietica y no abrirá más huecos en la sala.

XII

Ema persigue mi rastro, mis medias que han limpiado toda la casa, yo la miro entre risas, porque la situación en sí misma es graciosa, ella persiguiéndome con esas agüitas, como si fuera una niña chiquitano le den más dulces que es hiperactiva le digo a Ema que eso me decían en esa época, y ella me dicePues por eso te sirve mi agüita romántica de hoy, porque la cocoa te pondría a mil por hora y no queremos eso. Me da risa, llegamos al estudio, le recibo la agüita romántica que tiene un efecto semántico en mí y me quedo quieta, tal vez por unos segundos, nos quedamos ahí, Ulises nos mira desde abajo, cómo ella supervisa que me la beba completica.

XIII

Sigo su rastro por toda la casa, a veces pienso que ella lo hace porque no le gustan las rutinas, ni las costumbres que se alargan con el tiempo, ella dice que tiene muy buena memoria pero que cuando entra en los letargos de las rutinas se le olvidan las cosas inmediatas, lo que sucede en instantes previos, como digamos: “¿qué almorcé? ¿saqué al perro? ¿alimenté a la gata? ¿ya te besé? ¿dormimos juntas?”

Así pasa algunos desayunos en los que se ríe de sí misma por tener la memoria tan despierta para recordar su primer beso debajo de una cama a los 7 años, o para recordar el nombre completo de sus amigas de kinder que nunca volvió a ver, o para recordar los gemidos de la primera mujer con la que se acostó, o para recordar que a los 10 años sentía que ya no era una niña porque se la pasaba experimentando con la masturbación y eso la preocupaba, o para recordar lo que yo llevaba puesto el día que nos conocimos y a que olía: mi cuello y que jugueteaba con mis aretes largos, luego recuerda esa bufanda que yo dejé en su casa como excusa (dice ella) para volver a verla, esa que por cierto nunca me devolvió y ese jean desgastado con el que recuerda mi caminar pausado, no sé cómo hace para recordar cómo caminaba y reconocerme en la segunda cita en una calle a una distancia muy lejana: — Sabía que eras tu, por como caminas. —Ahora río a carcajadas, ¿cómo hace para recordar que tiempo después le dije que cuando bailamos aquella noche, fue la primera vez que sentía los senos de otra mujer tocando mis senos? Tiene razón, las rutinas matan la memoria, cuando haces una cosa mecánica tras otra, ya no tienes necesidad de recordar si se hace lo mismo siempre.

XIV

Ema del otro lado de la habitación, mira a J.

XV

Ella, yo y un punto de giro.

 

XVI

J buscando una película, siente que Ema la mira.

 

XVII

Mientras ella revisa cajas de películas que ya hemos visto, me siento a su lado porque eso es lo que hacemos, estamos una al lado de la otra. J no deja de mover la pierna, la hiperactividad es una exageración de energía que no se puede ignorar, sobre todo en su caso. A veces cuando la miro dormir, no sé cómo hace para irse tan lejos y encontrarse en sueños tan profundos, ser tan tranquila al despertar, pasar las horas en medio de una paciencia que a veces me asusta: “Todo llega en su momento” , crear tantas cosas y luego revolcarse en quejas de su energía a punto de colapsar. Simplemente, amanezco cansada cuando tengo sueños tan seguidos, pero no le digan que sueño. ¡Por favor!

XVIII

Soñé que estaba en un set de grabación, estábamos preparando a los actores, pero al principio parecía que yo no iba a dirigir, aunque desde antes en el sueño todos sabían que yo era la directora, le cuento a Ema sin encontrar una película apropiada para ver arrunchadas y sin querer moverme como una loca. Ema me roza la pierna para que me quede quieta y me pregunta más sobre el sueño, yo le cuentoeso me molestaba porque había trabajado mucho para sacar la película, la primera escena la dirigió otro y cuando dieron el corte, me levanté, me puse delante del sujeto y me senté en la silla de dirección, la gente sonreía y se acercaba a preguntar cómo seguía la siguiente escena, el otro sujeto terminó trayendo a los actores, había una tensión, no conocía al man y por eso me disgustó aún más esa situación: ¿Qué se cree cogiendo mi set así como así?

XIX

Le cojo la pierna para que la deje de mover, le doy de tomar lo que queda de la aromántica, se la doy como si fuera una niña chiquita, en el fondo sabemos que se pone así cuando no puede escribir, porque su mente no se detiene y su cuerpo quiere hacer otras cosas, pero ella no quiere decirme lo que quiere en realidad y empieza hablar de que no se acuerda más del sueño, no entiendo ¿cómo rayos le molestan esas cosas? Pero no le molesta hacer favores inútiles a gente inútil, o no le molesta el ruidaje de tanta gente metida en un  mismo lugar, o que la comida se le enfría porque habla mucho, o tener que levantarse a las 4 a.m porque Leonela tiene hambre y luego se vuelve a dormir para despertar a las 6:12 a .m, como si no se hubiese despertado antes. No, a J le molesta no acordarse de lo que sueña.

XX

Miro a Ema mientras juego con el tallo de la yerba buena, se ve un poco disgustada, dejo de mover la pierna, le doy un beso de agradecimiento y le pongo una película de esas que consigo con los rituales raros que ella dice que hago para quemar películas. Le digo que la yerba buena huele rico, que me podría beber el agüita con la nariz, Ema se ríe pero tiene el ceño fruncido aún, se nota preocupada, porque seguro que la desespero cuando me pongo ansiosa y no le digo lo que en verdad quiero. Ema tiene el control de la tv, se lo intento quitar para poner la peli, típica escena de tire y afloje, quiero poner la película para ver si se me pasa este frenesí, pero ella me dice¡Levántate!

XXI

Me pongo de pie porque la veo jugando con el tallo de la agüita y no se la toma, me paro enfrente de ella y le digo que se levante.

XXII

Lo que ustedes leen, se imaginan y ven.

XXIII

Lo que yo veo, siento y toco.

XXIV

Lo que ellas dicen, escuchan, se imaginan, tocan y hacen.

(Escuchando Quintette No. 1: click)

XXV

J se levanta como si fuera de esas personas que obedecen. Claro se trata de E y por eso hace caso, si se tratara de Y o C, haría caso omiso. J y E están frente a frente, J se sonríe y piensa que E la va a besar. Por la mente de J se cruzan las imágenes de besos al ritmo de unos chelos y sigue sonriendo.

XXVI

¡Cierra los ojos! le grito suave, J me intenta coger la mano, yo se la quito y ella se queda con los ojos cerrados.

XXVII

Cierro los ojos, las distancias se expanden, como cuando rozas los dientes con la lengua y te da la impresión de que todo es más grande, que son enormes. Me gusta cuando Ema mete su lengua y me roza los labios mientras suenan unos chelos que yo creo que ella también escucha.

XXVIII

E se sienta en una mesita alta que queda enfrente de J y a su vez lejos de ella.

E: No los abras, no seas tramposa.

J piensa, mientras obedeceSiento una lejanía con los ojos cerrados,  solo me siento cerca cuando escucho su voz.

E trata de distraer a J.

E: Suelta los brazos.

Los chelos continúan y J deja caer los brazos.

E: mueve los hombros.

J sin abrir los ojos, mueve los hombros.

E: Mueve la cabeza de un lado a otro… despacio…

J piensa ¿por qué será que su voz es como un viaje dulce? Sólo me puedo imaginar sus labios en los míos, por eso le obedezco, ¿será que se va a acercar o tendré que ir a arrancarle la ropa?

E: Amor, no frunzas el ceño…

E cree que J frunce el ceño porque sigue ansiosa, pero J de solo pensar en besarla, se tensiona pero de otra manera, de esa manera que ustedes ya conocen.

E: Ahora respira por la nariz y exhala por la boca.

E se moja los labios, mientras J inhala y exhala, sus brazos ya no están tensionados y cuelgan, una leve sonrisa se le dibuja a J.

XXIX

Mientras hago IN y OUT con la respiración, no puedo evitar imaginarme a Ema desnuda tocando un contrabajo y alrededor de ella se escuchan violines y chelos que nos tocan la piel y mi respiración hace parte del instrumental.

XXX

Como si fuera un film, vemos los ojos en detalle de E que sonríen, las manos de J colgando y sus dedos en detalle se tocan entre ellos. E le mira la boca a J en detalle cuando exhala, vemos en detalle las manos de E en su entrepierna mientras mira a J en IN y OUT, lento, ese sonido moja a E.

XXXI

Veo los labios de Ema rozarme cuando inhalo y luego abre la boca cuando exhalo, el clímax del contrabajo me excita y sigo haciendo lo que ella me ordena, sin abrir los ojos.

XXXII

E se toca despacio, mientras mira a J, ella empieza a hacer IN y OUT más rápido, vemos en detalle su boca entre abrirse al mismo tiempo vemos en detalle a J exhalar y empuñar las manos.

XXXIII

Escucho los gemidos de Ema, son muy intensos y no dejo de inhalar y exhalar. su vaho entra por mi garganta, no abro los ojos, me excita mucho imaginarla tan cerca sin tocarla.

XXXIV

Me pone mucho que J me obedezca, me gusta que allí, en el sexo sea mía. Sé que es lo que más le gusta de romper las rutinas es el sexo, pero deja de decírmelo para no sentirse que solo piensa en ello o que la gente piensa que ella solo piensa en sexo, aunque en el fondo sabemos que ella disfruta pensar que solo piensa en sexo, me gusta que lo disimule tan mal porque le puedo conceder todo lo que quiera sin que me lo pida.

XXXV

E sin dejar de tocarse se acerca a J que no deja de hacer lo que E le diga. J disfruta la música mientras piensa que las notas de los violines se prolongan como si dos lenguas erectas se tocarán.

XXXVI

Todas estamos ahí, ¿no?

XXXVII

Me acerco a su oído, le susurro que estoy mojada, J no deja de inhalar y exhalar, se muerde el labio, tomo su mano. E toma la mano de J y se la mate bajo los calzones, J no resiste y su exhalación se prolonga porque E está tan mojada que siente su clítoris erecto. J no abre los ojos y la penetra, los contrabajos se hacen más presentes, J la hace suya hasta el fondo, E le gime en el oído y la muerde. El contrapunteo entre el contrabajo y los violines las excita, se besan con besos golpeados, aunque las vemos levitando en una sala oscura que las eleva por los orgasmos, pasan luces sobre la piel, la música suena más fuerte, ambas están tocándose en el estudio, encima del sofá. J está detrás de E que le da la espalda, mientras ella la toca por detrás y por delante, los dedos se alargan para hacerlo al tiempo. Los violines son dulces y los gemidos violentos. J le susurra que se podría morir ya mismo, E le grita en susurros no pares, no pares… no pares… J no se detiene, con la lengua erecta la toca más rápido y suave al mismo tiempo, ambas desnudas, E la jala del cabello mientras se viene en la boca de J. E no puede dejar de gritar, sus gemidos se confunden con el contrabajo mientras J está tan mojada, la toca y ambas llegan a un orgasmo infinito que se prolonga con la música. Ambas se miran, mientras se tocan adentro, J exhala e inhala y E le besa el cuello, la muerde, la música se aleja y J abre los ojos y ve a E gemir encima suyo, sus crespos dibujan espirales en su rostro, ella le toca los senos Como me gustan esos violines que rozan los senos de Ema. E le mete los dedos mojados en la boca a J, ella los chupa, E le susurra algo al oído y J la abraza en medio de un gemido.

Por:

J

En tiempo presente.

 

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