Notas al pie de la escritura II: Los finales no existen

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(mood musical)

Hoy me desperté y pensé en el sueño que había tenido, sobre una persona que asfixiaba a otra para sentir que por fin había acabado toda su tortura respecto a esa persona que asfixiaba y que al mismo tiempo yo era observadora y no podía hacer nada. El contexto del sueño era una fiesta, una casa en la que convivíamos varios artistas, sin embargo en el sueño por sus fragmentos oníricos, nos dábamos cuenta que había algo de falso en ese acto de asesinato, no puedo recordar las escenas que prosiguieron, sin embargo, me desperté pensando en eso que había sucedido y que presentía podía suceder en la fiesta de esta noche. Y así en un sin fin de posibilidades cinematográficas y literarias de las que me ocupo todos los días y todas las noches de mi vida. Luego indagué con eso de soñar con que asfixian a otra persona y lo que dice Morfeo es que no es nada negativo sino se trata de uno mismo como víctima de la asfixia. Así que empecé a pensar en los finales, lo que me llevó a escribir esta nota al pie de la escritura… las frases que me rondaban empezaban así:

Nunca he creído que existan los finales, por eso leo los finales de los libros antes de empezarlos. Sé que las películas así tengan “finales” que concluyen en algo, nunca un film termina en la sala oscura. Sé que en la vida para seguir hay que cerrar ciclos aunque esos ciclos a su vez se queden para siempre y nos hagan las personas que somos hoy, así que ¿existe un final? Ni siquiera la historia tiene final porque un evento histórico es consecuencia de otro y así en la vida mundana de todos nosotros, así que nada llega a su fin. Tal vez tengamos esa sensación de finalizar algo, siempre que escribo, sé que de antemano debo saber el final de mis guiones, sin embargo, en el camino aprendo que ese no será el final porque mis personajes seguirán a otro lado, en las mentes y cuerpos de otras personas que se identifiquen con ellos y ellas, o de lo que esas personas interpreten de lo que fue la obra, así que esto nunca acaba, no tiene final este proceso.

Así que el final no existe, así queramos pronunciar esa palabra como el ‘The end’ al que las películas nos han acostumbrado o lo que los cuentos de hadas nos han vendido. Cuando era pequeña siempre me preguntaba: “¿a dónde van esos personajes? Tienen que irse a algún lado, no se pueden quedar ahí, anclados en el ‘the end’ como muertos, si ya los hemos visto con vida”, y claro, nos los llevamos y los cargamos, nos imaginamos cómo sería ser ellos. Así que el final no existe o por lo menos para mí no, aunque a veces la frase que concluye una discusión se sienta como el fin del mundo, el límite de la nostalgia o el límite de las emociones. Siempre estamos de otro lado pensando en eso que pasó, en eso que está pasando y en eso que tal vez pasará, y tal vez la muerte sea el fin, tampoco lo creo, porque seguimos siendo recuerdos de otros, seguimos presentes en lo que dejamos sea escrito en papel, en la memoria, en la piel de los que quedan, y así, una se deja de preguntar acerca de los finales de la escritura, porque en realidad nunca sabemos para dónde vamos, aunque lo intuimos y lo logramos divisar en el camino y luego de que pasa comprendemos que lo sabíamos.

Por eso hoy, sigo tratando de dejar atrás miles de sensaciones que ya pasaron, porque llegan a mí para ser escritas después de que los años han pasado. Una vez escuché que lo más grandioso del talento de una escritora es lograr plasmar y recordar de alguna manera eso que pasó o se sintió, o se escuchó tiempo atrás, y bien que si he aprendido eso y me siento en el límite de mi cama, reflexiono sobre eso que ya no duele y sin embargo persiste sin final y debe ser escrito, necesita ser escrito, pide a gritos ser escrito.

Por eso cuando empecé a escribir SEIS DE ALGO y DIEZ DE ALGO pensé que sólo era el fin de expresar lo que no había dicho en la vida real y hoy después de 25 publicaciones me doy cuenta que será un sin fin de relatos que encontrarán su lugar en la biografía de su autora y en la mente de los y las que me leen.

Escribir es la misma vida, dice Clem antes de despertarse.

Sinceramente desde el otro lado que habito,

 

Juliana Ramírez Plazas

 

A veces Jules Anyways

Siempre @ClemSinOxigeno

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