Un café a solas

 Un café sola,

En ausencia

Desmedida

La medida cambia

Cuando se acerca el día.

 

Un café sola,

Te divierte,

Pensarme sola,

Te gusta,

 En el rincón.

 

Un café sola,

Escuchando voces,

Ajenas,

A ti y a mí,

Desventura

De un sillón.

 

Un café sola,

No hay brisa

Viento penetrante,

Frío, punzante

Desaliento.

 

Un café sola,

Esperando a nadie,

Sin azúcar,

Amargo,

Ausente.

 

Un café sola,

Y me sonrío,

Con ése olor,

A casa,

A café primario,

El que huele a campo.

 

Un café sola,

Es un compañero,

Un café

Que se impregna,

En el paladar

Y te invita:

A un reposo,

A un Descanso,

 De todo,

 Lo que mata.

 

 

 

Un café sola,

Mirando por ahí,

Viendo que pase el día,

Que las nubes se muevan

Y traigan dulces despedidas.

 

Un café sola,

Melancolía,

Tristeza,

Sin llanto,

La lágrima

Se quedó en casa,

Aguardando

Mi llegada.

 

Un café sola,

Y todo

O casi nada,

Se mueve por un instante,

Sólo el líquido

Lechudo que se revuelve.

 

Un café sola,

Busco una mirada,

Amiga, amiga,

Destinada,

Figurada,

Espacio y tiempo,

Calmada.

 

Un café sola,

Y me vuelvo a sonreír,

Esta vez con el rostro completo

No sólo con los labios distantes,

Me sonrío,

Y por fin te veo,

Venir a 12 pasos de mí…

 

Un café sola,

Implica:

¡Sola!

Te acercas,

Doce, once,

Vamos en diez,

Si avanzas,

Te acercas.

Mañana será nueve,

Ya vienes tu a mi o yo a ti,

Pasado mañana,

Un siete,

Que te quiere.

 

Sigue …

Un café sola,

Que cambia,

Hoy no es con leche,

Hoy es sólo tinto,

Negro, negro y negra,

Dos de azúcar,

El cinco interfiere en y con mi mente.

 

Un café sola,

Pensando:

En Amapola.

 

A color

Amarillo,

De entrañas.

 

A color

Rojo,

De labios.

 

A textura

Suave,

De senos.

 

A escondite,

Entrepiernas.

 

A humedad

De lenguas.

 

A claroscuro

De cuerpos,

Desnudos.

 

A siluetas

Bailando.

 

A lágrimas

De risa.

 

A palabras

Cantando.

 

A gritos

Gemidos.

 

A histeria

De gozos.

 

A espalda,

Dormida.

 

A un camino,

Sin retorno.

 

A unos ojos,

 Cerrados

 Que miran,

Cuando tocan.

 

A huellas

En la cama,

Y en tu alma.

 

A rastros

De manojos

Susurrados.

 

A calor,

 En la madrugada.

 

A un respiro,

Entre el cuello y la quijada.

 

Un café sola,

Y cuatro dedos,

En el sexo.

Tres esperando

Que se calmen los deseos,

Y uno viajando en intensidades,

Lumínicas,

Inexplicables.

 

Un café y un café,

Un vino y un vino también.

Como la mermelada que no sé hacer,

Y los últimos dos dedos,

Me los chupo,

Por el sabor a ti,

Ahora dos pasos,

 Te toca dar hacia mí.

… y a solas será la hora del café.

Escrito en el Juan Valdez de la 53 en Bogotá
Jueves 12 de noviembre 2009 – 12 :35 pe.eme

Nota 07/03/2017: Cuando escribí este poema no sabía a quién esperaba. Hoy si lo sé. A veces escribimos sin saber si hay un quién, aunque el poema hable de alguien, de un anhelo. Hoy siento que vale la alegría verte volver. A ti, que tienes rostro y eres de verdad. Tal vez aprenda a hacer mermelada o mejor algo con chocolate. Risas. Vuelve Pronto. La puerta está abierta.

Ir a Tocoqueteos

Por:

Juliana Ramírez Plazas

 

 

 

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