SIETE DE ALGO: Almojábana y vodka

Fotografía por DIana Moreno @Dianaentremil

Fotografía por DIana Moreno @Dianaentremil

IX

 (…) Enfrente de la maquina de escribir (…)

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X

Quisiera decir “otra vez” y repetir, como aquella vez que los conocí, ingenuos en ése café, mucho gusto mi nombre es Andrés. Ella solo me miró, para mí fue un momento agradable, para ella solo fue el instante en el que pasaba el bocado de almojábana para poder presentarse, entre un -qué pena- y risa, me dijo su nombre, el cual me resonó de todas las formas posibles en las que las sílabas pueden resonar, como una melodía pop, dulce que se queda y luego despiertas cantándola: Mimi, no era el nombre de una mujer fatal pero ella si lo era, de pronto él puso su mano sobre la mía y me dijo: -Mucho gusto, Slenka- lo miré extrañado, tenía un acento extraño, un tanto fingido, supuse que era actor de teatro por su maquillaje excesivo, las horas cortas de la noche fueron transcurriendo y me di cuenta que se trataba de un Éllla, de esas personas que sus sexos transitan de un lado a otro y nos ensordecen los sentidos con magias frente a frente.

Los sopores de la noche pasaron de la almojábana caliente, al vodka, al oxígeno mentolado de su boca fría, de ella, claro de ella, de la mujer fatal con cara de ingenuidad promiscua, había imaginado que la noche cambia los sabores y las intenciones, no era mi intención conocerlos esa noche, no soy capaz de dirigirle la palabra a una mujer sin un trago encima por eso terminé en una esquina de luz roja tirando con Slenka, me había maravillado lo excesivo de su lengua en mi oreja. Ahora tendido en la cama, no sé como mirar esa noche de almojábana, no me imagino verlo en mi cama noche tras noche, en su cama uno se maravilla de lo infinito de los besos y las penetraciones, pero como decirle que mañana no estaré, que a la hora que llegue la nevera nueva no estaré… y no estaré con ella tampoco, aunque en ese lapso de morir me imaginaré que esa noche la pude besar y era diferente, muy suave, suave… como si fuese real esa imagen, como cuando las emociones de los sueños se sueltan y no sabes si estás soñando o vagando en la realidad. “No estaré”, escribí en el espejo de su tocador, con un labial rojo y me marche, dejando esos recuerdos atrás, dejando esa cama atrás, los dejé tendidos en la cama, con esos besos que recordarían del éxtasis de ésa noche, “Nunca los olvidaré” pensé y luego cerré la puerta… los dejaba, a Éllla y a ella también.

Por: Juliana Ramírez Plazas

@ClemSinOxigeno

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